Seguridad alimentaria: reto incumplido en el mundo

El mundo no ha avanzado hacia el cumplimiento de los ODS dirigidos a asegurar el acceso de todas las personas a una alimentación saludable.

Escrito por Alejandra Gloria Piña
08/12/2021 03:24

En el reporte “El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2021, Transformación de los sistemas alimentarios en aras de la seguridad alimentaria, una nutrición mejorada y dietas asequibles y saludables para todos”, de la FAO, se menciona que, en general, la mayoría de países no han avanzado hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), dirigida a asegurar el acceso de todas las personas a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año, ni de la orientada a erradicar todas las formas de malnutrición.

En los últimos años, varios factores principales han desviado al mundo de la senda que lleva a poner fin al hambre y la malnutrición mundiales en todas sus formas para 2030. Las dificultades han aumentado a raíz de la pandemia de la COVID-19 y de las medidas para contenerla. La pandemia sigue revelando deficiencias en nuestros sistemas alimentarios que amenazan la vida y los medios de subsistencia de personas de todo el mundo, sobre todo las más vulnerables y las que viven en contextos frágiles, particularmente en los países menos desarrollados.


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Del número total de personas subalimentadas en 2020, 768 millones, más de la mitad (418 millones) viven en Asia, y más de un tercio (282 millones) en África, mientras que corresponde a América Latina y el Caribe cerca del 8% (60 millones). En comparación con 2019, en 2020 padecieron hambre 46 millones de personas más en África, 57 millones más en Asia y unos 14 millones más en América Latina y el Caribe.

A raíz del elevado costo de las dietas saludables y de la persistencia de los altos niveles de pobreza y desigualdad de ingresos, las dietas sostenibles y saludables siguieron resultando inasequibles para unos 3000 millones de personas en todas las regiones del mundo. Además, conforme al análisis realizado en el informe, el hecho de que las dietas sean cada vez menos asequibles se relaciona con mayores niveles de inseguridad alimentaria moderada o grave.

En cuanto a la salud, el reporte menciona que la interacción entre la pandemia, la obesidad y las enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación hacen urgente garantizar el acceso a dietas asequibles y saludables para todos.


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Con esto, podemos observar que el mundo está atravesando un proceso crítico, no sólo porque se deben superar desafíos de mayor entidad en la labor de erradicación del hambre, la inseguridad alimentaria y todas las formas de malnutrición, sino también porque, al haber quedado ampliamente expuesta la fragilidad de los sistemas alimentarios actuales, se tiene la oportunidad de construir sistemas alimentarios que proporcionen alimentos sostenibles, saludables y que resulten más resilientes, inclusivos y asequibles.

El reporte propone que se deben plantear metas en donde los futuros sistemas alimentarios ofrezcan medios de vida dignos a quienes trabajan en ellos, en particular a los pequeños productores, aquellos en países en desarrollo, que son los que cosechan, elaboran, envasan, transportan y comercializan los alimentos. Los sistemas alimentarios también deben ser inclusivos y promover la plena participación de los pueblos indígenas, las mujeres y los jóvenes.

El informe menciona que se dispone de 6 vías que conducen a la transformación de los sistemas alimentarios:


  1. La integración de las políticas humanitarias, de desarrollo y consolidación de la paz en zonas afectadas por conflictos.

  2. La ampliación de la resiliencia climática de los distintos sistemas alimentarios.

  3. El fortalecimiento de la resiliencia de la población más vulnerable ante las adversidades económicas.

  4. La intervención en todas las cadenas de suministro de alimentos para reducir el costo de los alimentos nutritivos.

  5. La lucha contra la pobreza y las desigualdades estructurales, garantizando que las intervenciones favorezcan a la población pobre y sean inclusivas.

  6. El fortalecimiento de los entornos alimentarios y la introducción de cambios en el comportamiento de los consumidores para promover hábitos alimentarios con efectos positivos en la salud humana y el medio ambiente.


Concluye que la coherencia entre las políticas y las medidas dirigidas a transformar los sistemas alimentarios, así como los aceleradores transversales, contribuyen de forma destacada a maximizar los beneficios y reducir al mínimo las consecuencias negativas de la transformación por estas seis vías. Se requieren enfoques de sistemas para conformar agendas coherentes de políticas, inversiones y leyes que resulten en soluciones beneficiosas para todos los involucrados en los sistemas alimentarios.


Vía Noroeste


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