Problemática

La actual crisis climática y ambiental obliga a tomar medidas drásticas e innovadoras para enfrentar esos efectos negativos que tarde o temprano se verán reflejados en la rentabilidad de las empresas. Suele pensarse en la eficiencia energética, en el cambio hacia energías renovables y en el reciclaje de los residuos generados en la operación como los principales aportes hacia la reducción de gases de efecto invernadero, pero ¿ha sido suficiente después de 30 años implementando medidas similares? ¿Ha valido la pena la enorme inversión contra los beneficios que se han obtenido? Por supuesto que se han logrado ahorros significativos en las organizaciones con estas iniciativas orientadas al medio ambiente, pero no es suficiente y hay que tomar en cuenta otros aspectos de nuestros impactos que antes no considerábamos.

Nuestro sistema alimentario es insostenible y, por ello, debemos enfocar los esfuerzos en transformarlo.

Un reporte de la Organización de las Naciones Unidas presentado en la COP 24 , muestra que los esfuerzos realizados en años recientes han sido vanos, pues se han aumentado las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en vez de disminuir. El mismo reporte, evidencia que hay seis sectores claves donde deben centrarse los esfuerzos para llegar a la meta de reducción de 2°C hacia 2030:

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Agricultura
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Edificios
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Deforestación
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Energía
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Industria
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Transporte
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Otros
La industria alimentaria actual

Esta industria cubre al menos 5 de estos 7 sectores, principalmente aquella que implica la producción de cárnicos, lácteos y huevos.

El impacto de los productos de origen animal es tal, que entre la producción de carne, acuicultura, huevos y lácteos, se utiliza aproximadamente 83% de la tierra cultivable y se contribuye con 56-58% de todas las emisiones de Gases de Efecto Invernadero asociadas a los alimentos, aunque solo proveen 37% de las proteínas y 18% de las calorías consumidas globalmente.

La alta demanda de estos productos no permite una producción sostenible, pues bajo métodos que regeneran la tierra y promueven la biodiversidad, no será posible cubrir su creciente demanda, por lo que es necesario reducir su consumo.

¿Sabías que...

un cambio hacia una dieta mayormente compuesta de vegetales y legumbres puede reducir más gases de efecto invernadero (GEI) que los cambios tecnológicos para mejorar la eficiencia de los procesos productivos de agricultura y ganadería?