La forma en que producimos y consumimos alimentos tiene un impacto directo en el clima, el agua y la biodiversidad. En el Día Mundial del Medio Ambiente, exploramos cómo una alimentación más sostenible puede ayudarnos a cuidar el planeta.
Cada día vivimos las consecuencias del cambio climático: olas de calor, sequías, lluvias torrenciales y contaminación atmosférica. El 5 de junio conmemoramos el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha impulsada por la ONU para reflexionar sobre los desafíos ambientales que enfrentamos y las acciones que podemos tomar para proteger el planeta.
Desde la firma del Acuerdo de París en 2015, gran parte de los esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero se han concentrado en la transición energética y la reducción del uso de combustibles fósiles. Sin embargo, existe otro actor clave que suele quedar fuera de la conversación: nuestro sistema alimentario.
La forma en que producimos actualmente nuestros alimentos genera cerca de un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, además de ejercer una enorme presión sobre recursos como el agua, los bosques y la biodiversidad.
El cambio climático está alterando el equilibrio natural del planeta. Sus efectos ya se reflejan en temperaturas más altas, cambios en los patrones de lluvia y fenómenos climáticos cada vez más severos.
Las actividades humanas han acelerado este proceso. Además de los combustibles fósiles, actividades como la deforestación, la expansión agrícola y la ganadería industrial generan emisiones de dióxido de carbono y metano, dos de los principales gases responsables del calentamiento global.
Todo está conectado. Cuando aumentan las temperaturas, cambian las condiciones para producir alimentos, se intensifican las sequías y las inundaciones, y se pone en riesgo la seguridad alimentaria de millones de personas.
La comunidad científica ha advertido que limitar el aumento de la temperatura global es indispensable para evitar impactos cada vez más severos. Para lograrlo, será necesario reducir emisiones, adaptarnos a los cambios ya en marcha y acelerar la transformación de sectores clave. Uno de ellos es la alimentación.
Adoptar patrones de alimentación más sostenibles puede ayudar a disminuir la presión sobre los ecosistemas y reducir las emisiones asociadas a la producción de alimentos. La deforestación,los modelos intensivos de producción animal y la expansión de la frontera agrícola para generar alimento para los animales destinados a consumo, son parte de los factores que contribuyen a la crisis climática.
Por ello, cada vez más organismos internacionales y nacionales, como la Comisión EAT-Lancet y las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles de México, recomiendan priorizar alimentos de origen vegetal y reducir el consumo de productos de origen animal y ultraprocesados. Esta transición puede beneficiar tanto la salud de las personas como la del planeta, al requerir menos recursos naturales para producir alimentos.
Legumbres, frutas, verduras, hortalizas y cereales integrales suelen requerir menos recursos naturales para producirse y aportan nutrientes para nuestra salud como proteínas, vitaminas, minerales, fibra y aminoácidos a un menor costo ambiental.
Cada vez que incorporamos más alimentos de origen vegetal en nuestros platos contribuimos a reducir nuestra huella ambiental. No se trata únicamente de emisiones, también hablamos de agua, protección a la biodiversidad y uso del suelo.
Pero el impacto puede ser mucho mayor cuando estos cambios se reflejan en centros de trabajo, universidades o comedores públicos. Las decisiones colectivas tienen el potencial de transformar sistemas completos.
Frente a la crisis climática, necesitamos acelerar la acción desde todos los sectores. Personas, comunidades, gobiernos e industria tenemos un papel que desempeñar, y la alimentación es una de las herramientas más poderosas para impulsar ese cambio.
En Alianza Alimentaria y Acción Climática trabajamos para acercar información, recursos y estrategias que ayuden a construir sistemas alimentarios más saludables y sostenibles. Tenemos para ti recetarios con los que puedes iniciar este cambio de manera deliciosa.
Porque sabemos que cambiar nuestro plato transforma al mundo.