¿Cómo contribuye la alimentación a la desertización?

El sistema agroalimentario debe cambiar por uno que regenere la tierra y no la agote.

Escrito por Karina González Bret
10/07/2020 01:40

La desertización es el proceso por el cual, un suelo fértil, se convierte en un desierto y pierde todo potencial de fertilidad, por el agotamiento del suelo, sus nutrientes y fuentes de agua. Se da por distintos factores, que van desde los causados por variaciones climáticas, hasta por la acción humana.

Los llamados pastizales (naturales o inducidos) son regiones donde no llueve suficiente ni existen suficientes fuentes de agua como para el crecimiento de árboles frondosos, pero tampoco tienen tan baja humedad como un desierto; estos conforman más del 12% del territorio nacional, y en su mayoría están en riesgo de desertización.

La mayoría de los pastizales son considerados tierras con una baja fertilidad e inútiles para la agricultura, por lo que son utilizados para la ganadería de libre o pastoreo controlado, la cual es cerca del 70% de la producción del ganado en México. No obstante, como se ha mencionado en otro artículo de este blog, el ganado por pastoreo es más intenso en recursos, principalmente extensión de tierra que la ganadería extensiva, la cual utiliza piensos creados principalmente a partir de la cultivos de granos y semillas. Adicionalmente, el potencial de absorción de carbono de los pastizales comparados con cultivos agrícolas, es menor. No obstante, la conversión de suelos áridos o semiáridos a pastizales inducidos, mejora su absorción de carbono y reduce la deforestación y por tanto la desertización, y por otro lado, la agricultura predominantemente de monocultivo, erosiona, acidifica o saliniza los suelos, volviéndolos a la larga infértiles.

Los pastizales inducidos crecen rápidamente en el territorio, tomando áreas forestales, deforestando y convirtiéndolos en tierras agrícolas o ganaderas, aunque también “fertilizando” desiertos a través del enriquecimiento del suelo por el intercambio de nutrientes de residuos orgánicos en su justa cantidad, así como la remoción de la tierra a profundidades específicas para ello, mientras se utiliza el riego artificial para proveer de agua a estas tierras donde el recurso hídrico es escaso.

La segunda aproximación, donde se utiliza la materia orgánica para fertilizar el suelo árido, ya sea a través de técnicas de biocultivo con intercambio de nutrientes con la diversificación de cultivos, o a través de técnicas de ganadería regenerativa, pueden ser una alternativa para evitar que siga avanzando la desertización, no obstante, es importante recalcar que, por mucho que la ganadería, a través de las excretas animales, pueda ser un instrumento para la conversión de suelos áridos o hasta degradados por la agricultura, tiene sus limitaciones. Dicho límite es la capacidad de carga de la tierra, es decir, la cantidad óptima del número de animales por extensión de tierra, que evita su degradación.

Lo cierto es que las tierras usadas para pastizales están sobre-pastoreadas precisamente por la creciente demanda de productos de origen animal, y considerando que la agricultura regenerativa tiene el mismo potencial de regeneración de la tierra, mayor potencial de absorción de carbono y a su vez, huellas de carbono, hídricas y de uso de suelo mucho menor que la producción ganadera más sostenible, la verdadera solución ante la desertización no se encuentra en la ganadería, al menos no la requerida para satisfacer una altísima demanda de productos animales, sino en la reducción significativa en la demanda de productos animales, precisamente para evitar la sobrecarga de los pastizales, y en el cambio de los sistemas agrícolas por agricultura regenerativa. Si ambas condiciones no se dan, será imposible que frenemos el ritmo de desertización que tenemos actualmente.

Para ello, es crucial modificar ligeramente nuestros hábitos alimenticios no solo desde casa, sino también en ambientes institucionales, como parte de la responsabilidad social de las organizaciones que tienen el cambio climático, la deforestación y el uso eficiente de agua en sus asuntos de relevancia (materialidad). En Alianza Alimentaria ofrecemos una estrategia para llevar a cabo este cambio en ambientes corporativos. Contáctanos para saber cómo.


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