La alimentación debe ser un eje clave en la salud pública y la sostenibilidad, destacaron especialistas en el Congreso Interdisciplinario de Salud Pública de la Universidad de Guadalajara. Coincidieron en la necesidad de transformar los sistemas alimentarios para mejorar la salud y reducir el impacto ambiental.
La forma en que nos alimentamos está cada vez más presente en las conversaciones sobre salud pública. No solo por su impacto en enfermedades crónicas, sino también por su relación con el medio ambiente y los sistemas que hacen posible lo que llega a nuestro plato. Del 28 al 30 de abril de 2026 asistimos al 1er Congreso Interdisciplinario de Salud Pública: “Colaboración más allá de las fronteras”, organizado por la Universidad de Guadalajara a través del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, en Guadalajara, Jalisco.
Este espacio tuvo como objetivo compartir evidencia, experiencias y construir soluciones integrales frente a los principales retos de salud pública con estudiantes, academia, personal de salud, tomadores de decisión y organizaciones de la sociedad civil.
El programa del Congreso abordó ejes clave como salud poblacional, prevención de riesgos, salud planetaria y sistemas alimentarios, así como sistemas de salud, cuidados y protección social. En este contexto, nos sumamos a la conversación destacando el papel de la alimentación en la salud pública.
“Espacios como este nos permiten conectar la evidencia con la acción. Cuando hablamos de salud pública hoy, también hablamos de sistemas alimentarios, de cambio climático y de los entornos en los que tomamos decisiones. Integrar estas conversaciones es clave para avanzar hacia soluciones más efectivas y sostenibles”, afrimó Sofía Ruiz Oldenbourg, gerente de Políticas Alimentarias de Alianza Alimentaria y Acción Climática.
Además en el Congreso especialisas intercambiaron conocimientos para seguir impulsando soluciones basadas en evidencia que transformen los sistemas alimentarios desde una perspectiva de salud y sostenibilidad.
En el marco del congreso, el Simposio 3 abordó los vínculos entre ambiente, alimentación y salud desde un enfoque integral.
La Mesa 7: Una sola salud (One Health) destacó la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental, subrayando la necesidad de soluciones sistémicas ante los retos de salud pública.
Por su parte, la Mesa 8: Comer para vivir centró la discusión en los sistemas alimentarios, los entornos de consumo y los desafíos para avanzar hacia dietas más saludables y sostenibles.
En este espacio el Mtro. Felipe de Jesús Anguiano Vázquez, Jefe de Departamento de Estrategias Alimentarias del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Jalisco, reconoció el trabajo de Alianza Alimentaria y Acción Climática con esta dependencia, pues los avances en sostenibilidad han aumentado desde la firma del Plan de Transición Alimentaria en octubre pasado.
“Nuestros apoyos llevaban alimentos que si bien eran saludables, no tenían la perspectiva de alimentación sostenible. En ese sentido, el aporte que nos pueden dar organizaciones como Alianza Alimentaria, es mucho. Empezamos a hacer cambios en las canastas alimentarias que van a los beneficiarios y en las capacitaciones empezamos a integrar temas de sostenibilidad”, informó Anguiano Vázquez a especialistas durante la mesa.
En conjunto, estas conversaciones reafirmaron que la alimentación es un elemento clave para mejorar la salud de las personas y del planeta.
“El siguiente paso es claro: actualizar la formación de profesionales y estudiantes para que, desde cada disciplina, integren este enfoque con la seriedad que el contexto exige. En ese proceso, la colaboración con la sociedad civil organizada, como Alianza Alimentaria y Acción Climática, representa una oportunidad clave para acelerar soluciones y traducir el conocimiento en impacto real”, finalizó Ruiz Oldenbourg.