Salud y Agricultura respaldan transformación del sistema alimentario

Reconocen la urgencia de modelos más saludables y sostenibles, respaldando las recomendaciones del informe EAT-Lancet 2.0.

Escrito por Uriel Gámez
12/12/2025 10:45

Las secretarías de Salud y de Agricultura coincidieron en la urgencia de transformar el sistema alimentario mexicano para hacerlo más saludable, sostenible y alineado con los desafíos ambientales actuales.

Durante la presentación del Informe EAT-Lancet 2.0, los titulares de ambas dependencias, el Dr. David Kershenobich (Salud) y el Dr. Julio Berdegué (Agricultura), reconocieron la relevancia de este documento internacional que busca equilibrar la producción de alimentos y reducir sus impactos en la salud pública y en el medio ambiente.

Para el secretario Berdegué, la transformación del sistema alimentario requiere “acciones duras y difíciles”, pues el desafío no es solo identificar qué debe cambiar, sino “cómo transformamos y cómo empezamos”. En la misma línea, el Dr. Kershenobich destacó la importancia del informe ante la persistente inseguridad alimentaria que afecta al país: 10.3% en zonas rurales y 8.4% en áreas urbanas.

El secretario de Salud subrayó que la evidencia científica es clara al recomendar priorizar el consumo de alimentos de origen vegetal y reducir los de origen animal como vía para mejorar la nutrición y combatir el hambre en todas sus dimensiones. “Desde la Secretaría de Salud impulsaremos con fuerza el consumo de frutas y verduras”, afirmó.

Este reconocimiento "abre una oportunidad decisiva para que la sociedad civil colabore con el gobierno federal en el diseño de estrategias y políticas que garanticen a la población mexicana acceso a alimentos nutritivos, sostenibles y de bajo impacto ambiental", aseguró Sofía Ruiz Oldenbourg, gerente de Alianza Alimentaria y Acción Climática.

EAT-Lancet 2.0: un modelo para alimentar sin destruir el planeta

La actualización del informe, representado en México por el Dr. Juan Rivera Dommarco, investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores, ofrece una hoja de ruta para que gobiernos y sociedad civil desarrollen políticas públicas que reduzcan los impactos del actual modelo alimentario.

Su análisis se enfoca en tres variables clave: qué comemos, cómo producimos y qué desechamos. A partir de estos elementos, se modeló un sistema capaz de mejorar la salud pública mientras disminuye el daño ambiental asociado a la producción de alimentos.

El documento advierte que el sistema alimentario actual está excediendo siete de los nueve límites planetarios, incluidos el cambio climático, pérdida de biodiversidad, el uso de suelo y de agua dulce, y el uso intensivo de plaguicidas. La ganadería industrial y los monocultivos de bajo valor nutricional son responsables de una parte significativa de estas presiones.

Frente a este panorama, el informe coloca al centro las oportunidades para mejorar la producción de alimentos, proteger a productores y consumidores, y restaurar la salud del planeta. Como estrategia principal recomiendan priorizar y duplicar el consumo de productos de origen vegetal y reducir los de origen animal.

Alianzas y políticas coherentes: la vía para un sistema alimentario sostenible

En las mesas de discusión participaron representantes del gobierno federal, el Instituto Nacional de Salud Pública y organismos multilaterales como la Organización Mundial de la Salud y UNICEF. Todas las instituciones coincidieron en que la coherencia en las políticas públicas y la colaboración intersectorial son esenciales para impulsar sistemas alimentarios saludables y sostenibles.

Invertir en esta transición, destacaron, no solo beneficiará al medio ambiente, sino que también mejorará la salud de millones de personas, reduciendo el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles como hipertensión, diabetes y cardiopatías, todas ellas fuertemente asociadas al modelo de alimentación actual.

En este contexto, Alianza Alimentaria y Acción Climática se posiciona como un actor clave para acelerar este proceso. “Tenemos experiencia en transformación de entornos alimentarios, además de herramientas, acompañamiento técnico y estrategias basadas en evidencia para impulsar modelos alimentarios sostenibles que reduzcan emisiones, mejoren la nutrición y apoyen los objetivos nacionales de salud pública”, afirmó Ruiz Oldenbourg.


<< Anterior Siguiente >>