¿Comer menos carne o comer carne sostenible?

Reducir nuestro consumo de carne es fundamental para mantenernos en límites planetarios.

Escrito por Karina González Bret
08/12/2021 03:49

Frenar el cambio climático es una urgencia mundial. Es por ello, que se están llevando a cabo diversas acciones en todos los ámbitos para lograr el objetivo de mantener el aumento de temperatura global por debajo de 1.5°C.

Las actividades humanas que son las principales emisores de gases de efecto invernadero son la generación de energía y el sistema alimentario, siendo este último el que genera más de una tercera parte de todos los gases de efecto invernadero del mundo, y la ganadería industrial responsable de casi la mitad, cuando solo proporciona el 37% de las proteínas y 18% de las calorías consumidas en el mundo.

Debido a su naturaleza, donde los animales comen y excretan, la producción de carne, lácteos y huevos, tienen un mayor impacto que la producción de vegetales, inclusive comparando la producción más sucia de las proteínas de origen vegetal contra la producción más limpia de la mayoría de los productos de origen animal; por supuesto que existen algunas excepciones cuando se comparan uno a uno los elementos, sin embargo, es importante recordar que una dieta que sea nutricionalmente adecuada contiene elementos variados y no se debe basar en el consumo de un solo alimento o un solo grupo de alimentos, por lo que el impacto ambiental de la alimentación debe medirse por la dieta completa y no por sus componentes.

Comer menos carne, leche y huevos puede reducir significativamente el impacto ambiental de nuestra alimentación, sin embargo, tanto para la producción de alimentos de origen vegetal como para los de origen animal, es necesario que los sistemas productivos cambien hacia sistemas regenerativos para evitar los efectos ambientales que la agricultura y ganadería industriales tienen en el medio ambiente. Por otro lado, comer productos de origen animal provenientes de ganadería sostenible, tiene un menor potencial de reducción de gases de efecto invernadero que un cambio de dietas.

Si se realizara un cambio hacia animales de cadena baja (como insectos, peces pequeños y moluscos) se obtendría el menor impacto, sin embargo, sigue estando por encima del impacto que significa cambiar hacia dietas basadas en plantas, al menos en la mayoría de los países, sobre todo en aquellos que tienen el menor índice de desnutrición.

Comparativamente, para que comer carne de ganadería sostenible se compare a eliminar por completo la carne de nuestro menú, la porción de carne diaria no debería sobrepasar los 34 gr, y ello implica forzosamente un incremento en la cantidad de alimentos de origen vegetal y reducción en la porción actual de carne, por lo que tampoco comer carne de producción sostenible exime de una reducción en su consumo.

Considerando que menos del 5% de la carne, la leche y los huevos consumidos hoy en día proviene de producciones sostenibles, necesitamos una estrategia que sea eficaz, y comparando el costo de tecnologías para cambiar todos los sistemas productivos por sistemas regenerativos contra los costos de cambiar los patrones dietarios, al menos en el corto plazo, queda claro que ir reduciendo nuestro consumo de productos de origen animal es una estrategia más eficaz que el convertir los sistemas de producción de industriales a regenerativos.

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