Nuestro plato es acción climática: ALIMENTA llega al ITESO

A través de ALIMENTA Universidades Sostenibles, estudiantes del ITESO comprenden cómo lo que comemos impacta al clima, la salud y la justicia social.

Escrito por Sofía Ruiz
29/10/2026 14:05

¿Qué tienen que ver los tacos con la próxima pandemia, la desaparición del ajolote o el bienestar de quienes aún no nacen? Con esa pregunta, Sofía Ruiz, gerente de Alianza Alimentaria y Acción Climática, abrió la Conversación “Impacto alimentario: transformando el vínculo entre las personas, la Tierra y nuestro futuro” en el ITESO. La organizaron estudiantes de Nutrición, a través de su proyecto Alimentación Amigable. La respuesta es que todo está conectado. Como dijo Sofía Ruiz, gerente de Alianza Alimentaria y Acción Climática: "aunque no lo veamos, nos estamos comiendo al planeta en cada bocado".

El costo ambiental

Un desayuno de huevos con jamón y frijoles con queso requiere cerca de 1,429 litros de agua, además de suelo y energía. Y contra lo que solemos pensar, alrededor de 83 % de las emisiones de un alimento se genera en su producción, no en su transporte. Importa tanto qué comemos cómo de dónde viene.

Ese impacto se cruza con otras crisis. Los sistemas intensivos de producción animal elevan el riesgo de enfermedades zoonóticas, y más de 70 % de los antibióticos del mundo se usa en animales sanos, lo que acelera la resistencia antimicrobiana. Además, aunque el mundo produce comida para casi el doble de su población, cientos de millones de personas pasan hambre: “Una parte significativa de los cultivos se utiliza para alimentar animales destinados a consumo”.

Conocer los retos para resolverlos en colectivo

Un problema que toca el clima, la salud, la economía y la justicia social no se resuelve desde una sola disciplina. La Comisión EAT-Lancet reunió a especialistas en nutrición, salud pública, ecología y economía para responder cómo alimentar a más de 10 mil millones de personas en 2050 sin comprometer al planeta. Su conclusión: cambiar la proporción del plato, con más legumbres, verduras, frutas y cereales integrales, y menos carne y ultraprocesados. De acuerdo con el INSP, apegarnos a las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles 2025-2030, puede reducir en promedio 34 % las emisiones y 30 % el uso de suelo.

En las aulas pasa lo mismo. Nutrición orienta hábitos, gastronomía crea platillos que se antojan, ingeniería repiensa cadenas de suministro, comunicación cambia narrativas y derecho, las reglas del juego. Mientras más disciplinas conozcan el reto, más caminos habrá para resolverlo.

Estudiantes que mueven el sistema

Las universidades forman a quienes diseñarán las políticas, empresas y menús del futuro, y además alimentan a miles de personas cada día. Lo que sirven sus cafeterías enseña tanto como lo que se dice en clase. La charla en el ITESO lo demuestra: la organizaron estudiantes que decidieron abrir la conversación en su campus. Cada decisión que tomamos, lo que comemos, elegimos y exigimos, envía una señal. Si más jóvenes piden opciones sostenibles, las instituciones se transforman. El cambio individual suma; el colectivo, sostenido en el tiempo, se vuelve sistémico.

"Este es un desafío que urge y se requieren personas con agallas, que actúen. No puede haber personas sanas en un planeta enfermo. Y al final, algo tan simple como cambiar lo que hay en nuestro plato… transforma el mundo.", concluyó Sofía Ruiz.

Sé parte de la generación que lo cambió todo

Lleva el cambio a tu campus. Súmate a ALIMENTA Universidades Sostenibles y organiza a tu comunidad para transformar el menú de tu universidad.

SÚMATE AQUÍ


<< Anterior