Alimentación sostenible en la educación ambiental

La educación ambiental debe incluir la alimentación como un eje clave, ya que lo que comemos impacta directamente en la biodiversidad, el clima y nuestra salud.

Escrito por Uriel Gámez
26/01/2026 17:30

Cuando hablamos de educación ambiental, solemos pensar en no tirar basura, cuidar los bosques, no contaminar ríos, ahorrar agua en nuestros hogares o apagar las luces cuando no las usamos. Sin embargo, muchas veces dejamos pasar una actividad crucial para el cuidado del ambiente: la producción y el consumo de alimentos.

Nuestro país es megadiverso. Albergamos cerca del 10 % de las especies registradas en el mundo: ocupamos el quinto lugar en número de especies de plantas, el cuarto en anfibios, el segundo en mamíferos y el primero en reptiles. En total, existen más de 108 000 especies descritas en el país. Paradójicamente, muchas de estas especies pueden verse amenazadas por los alimentos que ponemos en nuestros platos.

La forma en que producimos y distribuimos nuestros alimentos tiene consecuencias directas sobre los ecosistemas. Por ejemplo, desde 2001 cada año se deforestan más de 203 milhectáreas de bosques: el 73 % para convertirlas en pastizales para ganado y el 21 % para su uso agrícola. Estos cambios de uso de suelo afectan la biodiversidad, el agua, el clima y la seguridad alimentaria a largo plazo.

El papel de la educación ambiental en el sistema alimentario

La Secretaría de Educación Pública implementa la estrategia Vive Saludable, Vive Feliz, enfocada en que niñas, niños y adolescentes de educación básica accedan a conocimientos sobre alimentación saludable. Sin embargo, los impactos ambientales del sistema alimentario aún no se abordan de manera directa.

Comprender que lo que comemos impacta tanto en nuestra salud como en la del planeta debería enseñarse en todos los niveles educativos y contextos socioeconómicos. Esto debe ir de la mano con una educación ambiental que informe sobre las consecuencias a corto y largo plazo de nuestras decisiones alimentarias, de modo que la población se convierta en el motor del cambio hacia sistemas alimentarios más sostenibles.

Te puede interesar: 2026: el momento clave para transformar nuestro sistema alimentario

En octubre pasado, la Secretaría de Salud actualizó las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la población, que incluyen recomendaciones e información sobre el sistema alimentario. Esta herramienta representa una gran oportunidad para que docentes de todos los niveles educativos enseñen qué alimentos tienen menor impacto ambiental y, al mismo tiempo, alto valor nutricional.

Por ejemplo, las guías recomiendan evitar el consumo de ultraprocesados, como embutidos, y limitar el consumo de carnes, especialmente las rojas. Estos grupos de alimentos tienen un alto impacto ambiental: requieren grandes cantidades de agua, están asociados a la deforestación y contribuyen significativamente a la emisión de gases de efecto invernadero.

Universidades: promotoras de cambio

La educación superior juega un papel clave en la educación ambiental. Al reunir a especialistas de diversas áreas del conocimiento, las universidades tienen la capacidad de analizar el sistema alimentario desde una perspectiva multidisciplinaria, integrando salud, ambiente, economía y justicia social.

Además, la comunidad universitaria puede influir en los hábitos de consumo no solo dentro de las instituciones, sino también en sus hogares, al compartir la información con familiares y círculos cercanos.

En Alianza Alimentaria y Acción Climática ofrecemos una oportunidad para aprender sobre estos impactos a través de nuestra campaña ALIMENTA Universidades Sostenibles. Mediante mesas informativas y talleres, estudiantes pueden conocer el impacto ambiental de las comidas que consumen diariamente.

Asimismo, diseñamos menús saludables y sostenibles para su implementación en comedores escolares. De esta manera, reducimos los impactos ambientales de las instituciones educativas mientras su comunidad aprende, replica y difunde el conocimiento adquirido.

Un llamado a la acción

Hablar de educación ambiental también implica hablar de lo que comemos. Cada elección alimentaria es una oportunidad para cuidar nuestra salud y la del planeta. Informarnos, cuestionar nuestros hábitos y exigir sistemas alimentarios más justos y sostenibles es parte del cambio que necesitamos.

Desde las aulas, los hogares y los comedores escolares, todas y todos podemos ser agentes de transformación. Apostar por una alimentación sostenible no es solo una decisión individual, sino un compromiso colectivo con el futuro.

El cambio empieza en nuestro plato. Infórmate, participa y súmate a las acciones que promueven una alimentación saludable y sostenible.


<< Anterior Siguiente >>