Este Día Mundial de las Legumbres, descubre por qué son clave para una alimentación saludable y sostenible. Nutritivas, accesibles y de bajo impacto ambiental, las legumbres son esenciales para tu salud y la del planet
Frijoles, lentejas, garbanzos y habas. Por generaciones, han acompañado nuestra gastronomía, nuestra cultura y nuestros sistemas agrícolas. En especial, el frijol cultivado en la milpa, junto al maíz, representa siglos de conocimiento tradicional y biodiversidad. Hoy, frente a la crisis climática y de salud, las legumbres dejan de ser solo tradición: son una solución urgente, nutritiva y respaldada por la ciencia para transformar nuestros sistemas alimentarios.
Las legumbres son una fuente de proteína, fibra, hierro, zinc y otros nutrientes. Incorporarlas en tu día a día ayuda a prevenir enfermedades como la diabetes y los padecimientos cardiovasculares, favorece la digestión y mantiene niveles de glucosa y colesterol estables.
De acuerdo con las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles de México 2025-2030, hay que consumir dos porciones de legumbres al día, aproximadamente una taza de frijoles. Integrarlas en tu alimentación no solo mejora tu salud y energía, sino que honra la riqueza de nuestra cultura gastronómica y agrícola.
La producción mundial de alimentos es una de las principales causas de degradación ambiental, cambio climático y pérdida de biodiversidad. Aquí, las legumbres destacan como una alternativa a estos males: son nutritivas y de bajo impacto ambiental, reconocidas por la Comisión EAT-Lancet, que recomienda aumentar su consumo como para lograr un sistema alimentario global saludable y sostenible.
A diferencia de muchos alimentos de origen animal, las legumbres requieren menos agua, menos tierra y generan menos emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, producir un kilo de carne de res puede necesitar hasta 15 000 litros de agua, mientras que un kilo de lentejas requiere solo 1 250. Cada comida con legumbres es una acción concreta para cuidar los recursos del planeta y reducir nuestra huella ambiental, además de apoyar la agricultura tradicional como la milpa y mejorar la fertilidad de los suelos gracias a su aporte a la fijación de nitrógeno.
Aunque muchas veces las vemos como simples acompañantes, las legumbres pueden ser las protagonistas de tus platillos: sopas, guisados, ensaladas, enfrijoladas, tlacoyos y más. Su versatilidad permite innovar en la cocina sin perder sabor ni nutrición, demostrando que comer sostenible puede ser delicioso y creativo.
Además de ser accesibles y económicas, las legumbres son ideales para hogares, comedores y cualquier espacio de alimentación colectiva. Al elegirlas, apoyamos un sistema alimentario más eficiente, justo y responsable, y contribuimos a conservar prácticas agrícolas tradicionales que fortalecen la biodiversidad. En México existen más de 70 variedades de frijol, como el rosita, el negro y el pinto, alimentos que no solo nutren, sino que resguardan la cultura y el profundo vínculo del país con sus raíces agrícolas.
Las legumbres no solo benefician tu salud y la del planeta. También son clave para la seguridad alimentaria global, porque su producción, que es mucho más sostenible que los alimentos de origen animal, puede alimentar a más personas sin sobrepasar los límites del planeta. Tanto las Guías Alimentarias de México como la Comisión EAT-Lancet coinciden: necesitamos aumentar su consumo y hacerlo ya.
Estas son algunas recomendaciones:
Incorporarlas en tu alimentación diaria es un acto urgente, nutritivo y respaldado por la ciencia, que genera beneficios inmediatos para tu salud, el planeta y la sociedad, además de valorar la sabiduría de nuestras raíces agrícolas.
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